La marcha del 8M avanzaba con calma hasta que aparecieron mantas provida. Las consignas feministas marcaron la respuesta colectiva.

Foto: Alexa Arauz

La marcha del 8M avanzaba sin contratiempos. Era un agradable sábado soleado por la tarde y la multitud pintaba de morado las calles como aquellas jacarandas que cubren el centro de la ciudad de Querétaro.

La calma de las manifestantes se vio afectada por momentos de tensión. En la fuente del Danzante que esta sobre la calle Luis Pasteur, un par de personas desplegaron mantas con mensajes provida mientras aún transitaban más de la mitad de las nueve mil mujeres que participaban en la movilización.

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La respuesta más fuerte contra este mensaje por parte de las chicas no fue física, sino colectiva, fueron las consignas “¡Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo!” que resonaban al unísono. Ante la presión de la multitud, quienes sostenían las pancartas fueron superados y fueron desterrados lejos de la marcha. Aquella manta con mensajes antiaborto yacía en el pavimento ardiendo entre las llamas.

¿Pensaban que era una forma legítima de protesta o buscaban provocar una reacción que justificara una confrontación mayor? El mensaje de la marcha es claro: se recuerda a la población que se trata de una movilización separatista y que uno de sus muchos objetivos sigue siendo la despenalización del aborto en un estado profundamente conservador como lo es Querétaro.

Por: Victoria Alexa Arauz Jimenez

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